¿Puede un niño de un año razonar como un científico? Un estudio asegura que sí

En una intrigante investigación, un equipo de científicos puede haber descubierto la edad más temprana en la que una persona puede razonar lógicamente: los 12 meses.

Durante décadas, los psicólogos han considerado el lenguaje como un indicador necesario y esencial del pensamiento inferencial: la capacidad compleja de “leer entre líneas” o para razonar el camino hacia una interpretación correcta de un evento cuando la evidencia no es obvia. Tan recientemente como en 2014, los experimentos de prominentes psicólogos del desarrollo sugirieron que tal pensamiento comenzó entre los 3 y los 5 años de edad.

El psicólogo Nicolo Cesana-Arlotti, becario postdoctoral en la Universidad Johns Hopkins, pensó que la edad podría ser mucho más joven.

“Si tienes un razonamiento lógico, puedes generar conclusiones, puedes obtener pruebas que de otra manera serían difíciles de conseguir”, explicó hace unas semanas. “Te abre a mucha más información. Así que impulsó nuestra creencia de que el razonamiento lógico podría jugar un papel importante en una imagen completa” de la mente infantil.

Él y sus colegas tenían razón.

En un estudio publicado en la revista Science, Cesana-Arlotti y sus compañeros describieron cómo se determinó que los bebés podrían tener la capacidad de hacer inferencias. Su experimento involucró a 144 bebés, la mitad de ellos tenían un año y medio y 19 meses de edad, pero ninguno hablaba. En el experimento, los niños se sentaron en el regazo de sus madres silenciosas e impasibles, que tenían los ojos vendados para que los bebés no captasen ninguna pista facial involuntaria. Una secuencia animada luego se reprodujo en una pantalla de computadora de forma individual.

Cada grupo vio la misma animación, que incluía objetos virtuales como un paraguas, una flor, una carita sonriente y un dinosaurio colocados frente a una pantalla negra. Los elementos iban apareciendo y desapareciendo de la pantalla.

“Es una fórmula clásica”, dijo Cesana-Arlotti, autor principal del estudio. “Cuando sucede algo inesperado, el bebé parece más atento porque sus expectativas han sido violadas“.

Pero Lisa Oakes, una psicóloga del Centro para la Mente y el Cerebro de la Universidad de California en Davis, se pregunta si podría haber una explicación alternativa. Tal vez los bebés mantuvieron su mirada más tiempo simplemente porque estaban viendo dos elementos diferentes emergiendo detrás de la pantalla.

“Estos eventos son muy complicados”, dijo “y sería difícil para un bebé hacer un seguimiento de la secuencia de acciones y así mantener la información en la memoria operativa durante todo el evento. Es posible que la interpretación de los autores sea correcta, pero su interpretación no es la única”.

Pruebas adicionales de su teoría, afirman los investigadores, se pueden encontrar en las mediciones que registraron de la dilatación de la pupila de cada bebé a lo largo del experimento. En el tiempo transcurrido entre el momento en que los dos objetos emergieron detrás de la pantalla y se revelaron los contenidos, descubrieron que las pupilas del bebé se dilataban, y su atención tendía a desplazarse hacia la pantalla. Tanto la dilatación como la orientación de la atención parecían apoyar la idea del pensamiento inferencial.

Susan Hespos, investigadora principal del Laboratorio de Cognición Infantil de la Universidad Northwestern, dice que esta investigación es “una elegante serie de experimentos” y señala que “los bebés, los niños pequeños y los adultos muestran patrones de dilatación similares”. Su conclusión: “Estos datos proporcionan evidencia de que algunas de las características humanas que nos hacen tan inteligentes son evidentes en la forma primitiva al principio del desarrollo. Encontrar habilidades lógicas en bebés de hasta un año de edad sugiere que estas habilidades pueden continuar durante el desarrollo”.

En un comentario que acompañó el estudio, Justin Halberda, director del Laboratorio Johns Hopkins para el Desarrollo Infantil y el Laboratorio de Visión y Cognición, señaló el campo emergente que está estudiando los “fundamentos de las capacidades lógicas” y la contribución que esta última investigación podría hacer. 

“Es emocionante para nosotros como científicos, usar el razonamiento lógico para comprender como razonamos lógicamente”, apunta Halberda.

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